El Gobierno nacional confirmó la suspensión definitiva del viaje que el presidente Javier Milei tenía previsto realizar al Reino Unido a mediados de octubre. La decisión surge en un contexto de creciente malestar diplomático y tras declaraciones cruzadas sobre la soberanía de las Islas Malvinas que enfriaron el vínculo con la administración británica en las últimas semanas.
Cruces diplomáticos y agenda caída
Originalmente, la comitiva argentina planeaba una visita centrada en lo académico y lo económico, con una conferencia magistral en la Universidad de Oxford y encuentros estratégicos con empresarios del sector financiero. Sin embargo, la ratificación de Londres sobre la autodeterminación de los isleños y la falta de una audiencia oficial con el primer ministro británico, Andy Burnham, terminaron por desactivar la misión internacional.
La tensión escaló luego de que el Ejecutivo argentino anunciara sanciones para empresas petroleras con intereses en el archipiélago, una medida que fue minimizada por funcionarios de la cartera de defensa británica. A este complejo escenario se suma el posicionamiento de la Casa Blanca bajo la gestión de Donald Trump, quien recientemente introdujo matices que pusieron en duda el histórico respaldo total de Estados Unidos a la postura inglesa en el Atlántico Sur.