La gestión económica encabezada por Luis Caputo atraviesa un momento de definiciones donde el foco ya no se centra únicamente en las variables técnicas, sino en la viabilidad política a largo plazo. Los inversores y el sector empresarial local han comenzado a trasladar a la Casa Rosada una inquietud recurrente: si el actual modelo logrará consolidarse antes de las elecciones legislativas del próximo año o si el costo social del ajuste abrirá una ventana para el retorno de la oposición.
Inflación a la baja y actividad en retroceso
A pesar de que el índice de precios al consumidor registró una desaceleración significativa, marcando un 1,7% en agosto, otros indicadores económicos muestran la profundidad de la recesión. Sectores clave como la construcción y la industria han reportado caídas interanuales cercanas al 5%, impactando directamente en los niveles de empleo y en la capacidad de consumo de la población. Esta dualidad entre la estabilidad macroeconómica y la crisis en la economía real es el principal desafío que enfrenta el Palacio de Hacienda.
En paralelo, la actividad política no se detiene. Mientras el presidente Milei mantiene su postura de intransigencia ante cualquier modificación del rumbo económico, distintos sectores de la oposición peronista y gobernadores de provincias centrales han comenzado a mostrar señales de reorganización. El reciente encuentro entre referentes del espacio en homenaje a José Manuel de la Sota evidencia que, pese a las internas, el arco opositor busca articular una alternativa que capitalice las demandas de los sectores más castigados por la caída del poder adquisitivo.