El Gobierno Nacional oficializó una profunda reestructuración en el esquema de funcionamiento y seguridad de la Quinta de Olivos. A través de una resolución que busca centralizar el mando operativo, la Casa Militar —bajo la dirección del general de brigada Sebastián Ignacio Ibáñez— asumirá la responsabilidad integral del predio, desplazando a la estructura que lo administraba hasta el momento.
Sospechas de filtraciones y nuevo esquema
La medida implica la salida de 15 personas y la disolución definitiva de la Administración General de la Residencia Presidencial. Aunque la versión oficial del Ejecutivo enfatiza la búsqueda de estándares de eficiencia y la preparación del lugar para visitas internacionales de alto perfil, como la del Papa León XIV, la decisión también estaría motivada por el malestar del presidente Javier Milei ante presuntos hechos de espionaje y filtración de datos internos.
El proceso de traspaso de bienes y responsabilidades se llevará a cabo en un plazo de 60 días. Mientras que las tareas de seguridad quedarán estrictamente bajo control militar, las labores operativas de mantenimiento, limpieza y cocina continuarán siendo desempeñadas por personal civil, aunque bajo una estructura jerárquica reducida.