La previa del Superclásico entre Boca y River sumó un capítulo de máxima tensión fuera de los límites del campo de juego. El club de Núñez resolvió no participar de la tradicional conferencia de prensa organizada por la Liga Profesional, una decisión que generó una reacción inmediata y contundente por parte de las autoridades del fútbol local.
Cruces institucionales y desplantes
A través de un comunicado oficial, la Liga Profesional confirmó la suspensión del evento tras recibir la notificación de River con menos de 24 horas de antelación. La entidad remarcó que estas actividades forman parte de compromisos asumidos por los clubes y lamentó que la institución no adhiera al espíritu de convivencia deportiva que se intenta promover en cada edición del clásico nacional.
Este conflicto se produce en un contexto de marcadas diferencias entre la dirigencia encabezada por Stefano Di Carlo y la conducción de la AFA. El rechazo de River a las recientes propuestas de modificación en el formato de los torneos parece haber trasladado la disputa política a los protocolos mediáticos, enrareciendo el clima antes del pitazo inicial en la Bombonera este domingo.