Rosario se enfrenta a una transformación estructural tras la decisión del Gobierno nacional de poner en marcha la licitación para concesionar, por un período de medio siglo, las líneas ferroviarias Belgrano, San Martín y Urquiza. El proceso incluye no solo la infraestructura de vías, sino también valiosos inmuebles y terrenos aledaños situados en puntos neurálgicos de la ciudad, cuya apertura de ofertas está programada para el próximo 11 de noviembre.
Impacto en el desarrollo urbano
Los predios involucrados en esta licitación, entre los que destacan Central Córdoba, Sorrento y Nuevo Alberdi, representan una superficie equivalente a unas 32 manzanas. Históricamente, estos sectores han sido protegidos por normativas locales, como la Ordenanza 6735 de 1999, que los declaró de interés urbanístico para garantizar que cualquier reconversión futura priorice el uso público y la conectividad de la ciudad.
La llegada de nuevos actores privados mediante una concesión de 50 años plantea el desafío de cómo interactuará el municipio con la gestión nacional. El riesgo, según especialistas, radica en que la oportunidad inmobiliaria de estos terrenos estratégicos prevalezca sobre la necesidad de preservar espacios para infraestructuras de transporte, parques o equipamiento comunitario que las próximas generaciones de rosarinos podrían requerir.