Un reciente estudio del Centro de Estudios Sembrar ha generado una fuerte preocupación en la ciudad de Santa Fe al revelar que terrenos destinados a reservorios hídricos y defensas costeras han sido ocupados nuevamente de manera irregular. Tras una millonaria inversión estatal realizada hace diez años para liberar estas zonas, la falta de controles permanentes permitió que unas mil familias se asentaran en sectores críticos de las cuencas del Salado y el Paraná.
El riesgo ante el fenómeno climático
La comparación de imágenes satelitales entre 2019 y la actualidad evidencia un crecimiento drástico de asentamientos en áreas que el municipio utiliza para el almacenamiento y bombeo de agua de lluvia. Según especialistas, las zonas más comprometidas se ubican en el cordón oeste de la capital provincial y en sectores costeros como Colastiné, la ruta 168 y el barrio Alto Verde, donde las condiciones de vulnerabilidad social y ambiental son extremas ante el avance del fenómeno de El Niño.