La industria textil argentina atraviesa uno de sus momentos más críticos de los últimos años, con indicadores que reflejan una parálisis profunda en la producción y el consumo. Según el último informe de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (Fita), la actividad sufrió un retroceso del 15,9% en junio, acumulando una baja superior al 24% durante el primer semestre de 2026.
Cierre de empresas y pérdida de puestos de trabajo
El impacto social de la crisis se traduce en cifras alarmantes sobre el mercado laboral. Desde diciembre de 2023, el sector ha perdido más de 26.800 empleos registrados, lo que representa una parte significativa de la contracción del empleo industrial en todo el país. Esta situación se complementa con la desaparición de 515 establecimientos productivos y de confección en los últimos doce meses, lo que equivale a un promedio de 30 cierres mensuales.
Baja capacidad instalada y cambio en el comercio exterior
Actualmente, las fábricas textiles están utilizando apenas el 46,6% de su maquinaria disponible, una cifra que se ubica muy por debajo del promedio general de la industria nacional. Desde la entidad que agrupa a los empresarios advirtieron que la falta de competitividad y la caída del consumo interno impiden trasladar los costos a los precios finales. Además, se observa un cambio preocupante en la balanza comercial: mientras cae la importación de materias primas para producir localmente, aumenta el ingreso de prendas terminadas desde el exterior.