El juicio por la muerte de Diego Armando Maradona entró en su etapa decisiva este jueves con la presentación de los alegatos por parte de la Fiscalía. Los fiscales Cosme Iribarren y Patricio Ferrari ratificaron las acusaciones por homicidio simple con dolo eventual y solicitaron una pena de 12 años de prisión para el neurocirujano Leopoldo Luque, señalado como el principal responsable médico del tratamiento del exfutbolista.
Pedidos de condena e inhabilitaciones
Además de la pena para Luque, el Ministerio Público Fiscal pidió 8 años de prisión para la psiquiatra Agustina Cosachov, 10 años para la coordinadora Nancy Forlini y 5 años para el psicólogo Carlos Díaz. En todos los casos, se solicitó la inhabilitación para ejercer sus profesiones por el doble de tiempo de la condena. Para los enfermeros Mariano Perroni y Ricardo Almirón, la fiscalía consideró que su accionar se encuadró en un homicidio culposo, solicitando una pena de 4 años de prisión.
Una internación calificada como “ficción”
Durante la exposición, los fiscales fueron contundentes al describir las condiciones en las que Maradona pasó sus últimos días en el barrio San Andrés de Tigre. Según la acusación, la vivienda no contaba con el equipamiento mínimo necesario, como desfibrilador o ambulancia de guardia, y los profesionales ignoraron sistemáticamente los signos de insuficiencia cardíaca que presentaba el paciente. “Al tipo más conocido del mundo no le dieron ni un papagayo”, sentenció el fiscal Ferrari ante el tribunal.
Absolución para uno de los imputados
La única excepción en el pedido de condenas fue el médico clínico Pedro Di Spagna. La Fiscalía decidió retirar los cargos en su contra al considerar que, en su rol de interconsultor, fue el único profesional que intentó realizar los controles pertinentes pero se vio obstaculizado por la organización médica. Por este motivo, los fiscales solicitaron su libre absolución, destacando que su presencia en el debate ayudó a esclarecer las responsabilidades de los demás involucrados.