En una nueva edición del clásico rosarino disputada en el Gigante de Arroyito, Rosario Central logró romper el cero justo antes del descanso frente a Newell’s Old Boys. Por la octava fecha del Torneo Clausura, el equipo de Jorge Almirón se fue al vestuario con una ventaja mínima pero clave tras un desarrollo de juego sumamente friccionado y con pocas llegadas claras a los arcos.
Tensión y homenaje en el arranque
Desde el pitazo inicial de Yael Falcón Pérez, el partido cumplió con la premisa de los clásicos de la ciudad: mucha marca y pierna fuerte. Apenas comenzado el cotejo, Ibarra y Franco Escobar recibieron tarjetas amarillas, marcando el ritmo de lo que sería una primera mitad de dientes apretados. El momento más emotivo ocurrió a los 10 minutos, cuando Ángel Di María encabezó un aplauso cerrado de todo el estadio en honor a Lionel Messi, mientras las pantallas mostraban imágenes del astro con la camiseta de la Selección Argentina.
El gol que cambió el escenario
A pesar de que Central intentaba posicionarse en campo rival, no lograba profundidad ante una defensa leprosa bien plantada. Recién sobre los 40 minutos aparecieron los primeros remates de media distancia por intermedio de Rodrigo Herrera para la visita y una volea desviada de Di María. Sin embargo, cuando el empate parecía inamovible, un tiro de esquina derivó en un rebote que Gastón Ávila capturó de aire para clavar la pelota en el ángulo, desatando la euforia en la parcialidad local y cerrando la primera mitad con ventaja para el auriazul.