En la antesala de las celebraciones de Halloween, el 27 de octubre marca una fecha simbólica para los defensores de los animales: el Día del Gato Negro. Esta efeméride tiene como objetivo principal combatir los estigmas y la supuesta mala suerte que la cultura popular le atribuye a estos ejemplares desde hace siglos.
El origen del estigma religioso
El historiador rosarino Marcelo Mottola explicó que la connotación negativa de los gatos negros se consolidó durante el siglo XIII. Según el especialista, fue el papa Gregorio IX quien, mediante una bula papal, vinculó a estos animales con prácticas heréticas y rituales satánicos, lo que inició una persecución sistemática por parte de la Inquisición en Europa.
De la divinidad a la prosperidad
Lejos de la visión medieval europea, otras culturas antiguas tenían una percepción diametralmente opuesta. En el Antiguo Egipto, el gato era un ser sagrado protegido por la diosa Bastet y cumplía un rol fundamental en el cuidado del hogar frente a plagas. Para aquella civilización, el color negro no representaba el mal, sino que estaba asociado al limo fértil del río Nilo y, por lo tanto, a la abundancia y el renacimiento.