El estadio Gabino Sosa fue el escenario de una nueva edición del clásico del ascenso rosarino, donde Central Córdoba y Argentino se midieron en un marco de fiesta absoluta. Las tribunas de Tablada lucieron repletas, reflejando la pasión que despierta este histórico enfrentamiento en el corazón de la zona sur de la ciudad.
El colorido de las hinchadas en la Primera C
A diferencia de lo que ocurre en las categorías de élite, el duelo permitió disfrutar del folklore del fútbol con el entusiasmo de las parcialidades locales. Banderas, cánticos y el tradicional cotillón de las parcialidades charrúa y salaíta le dieron un tinte especial a un encuentro que paralizó al barrio durante la tarde del domingo.
En lo estrictamente deportivo, el trámite del partido mantuvo la tensión propia de un clásico de estas características. El gol del experimentado defensor Paulo Killer desató la euforia de los simpatizantes locales, consolidando una jornada que destacó tanto por lo ocurrido dentro del campo de juego como por el excelente ambiente vivido en las gradas.