En un encuentro marcado por la intensidad y el despliegue físico, Los Pumas sufrieron una ajustada derrota frente a Australia por 27 a 21. El partido, disputado en el estadio 23 de Agosto de Jujuy, mostró a un conjunto nacional que luchó hasta el último minuto pero pagó caro sus imprecisiones ante un rival que cometió menos errores y fue más efectivo en las áreas críticas.
Un desarrollo parejo con errores determinantes
Desde el inicio, el juego estuvo signado por el nerviosismo y las faltas técnicas de ambos lados. Sin embargo, los Wallabies supieron capitalizar mejor sus oportunidades durante la primera mitad, logrando vulnerar la defensa argentina en momentos clave. A pesar de los tries de Gerónimo Prisciantelli y Joaquín Moro, el equipo visitante logró mantener el control y se fue al descanso con una ventaja de 22 a 14.
La búsqueda de la remontada en el complemento
En la segunda parte, la selección argentina mostró una notable mejora en su actitud ofensiva y logró acortar distancias gracias a una conquista de Boris Wenger tras varias fases de presión. A pesar del empuje final y de situarse a tiro de un try convertido para dar vuelta la historia, el esfuerzo no fue suficiente para revertir el marcador definitivo. Los dirigidos por Felipe Contepomi ya procesan la derrota y ponen la mira en el próximo compromiso de la serie, que tendrá lugar en tierras mendocinas.