La calma financiera que caracterizó a una parte del primer semestre parece haber quedado atrás para el equipo económico liderado por Luis Caputo. El riesgo país, que llegó a perforar los 500 puntos básicos en julio alcanzando niveles históricamente bajos para la gestión actual, muestra ahora un recorrido ascendente que refleja una mayor cautela por parte de los inversores internacionales respecto a la capacidad de pago del Tesoro nacional de cara a los próximos años.
Los motivos detrás del cambio de tendencia
Varios factores confluyen en este escenario de incertidumbre que vive la city. En el plano local, los datos de actividad económica de julio arrojaron una caída más pronunciada de lo que proyectaba el mercado, lo que sumado al incremento en los índices de pobreza, impacta negativamente en la confianza del consumidor y en las proyecciones políticas. Por otro lado, el frente externo se presenta adverso: la volatilidad de las acciones tecnológicas en Wall Street y el endurecimiento de las tasas de interés en Estados Unidos encarecen el financiamiento para países emergentes, complicando el objetivo oficial de regresar a los mercados voluntarios de crédito para afrontar vencimientos con el FMI y bonistas privados.