La Bolsa de Comercio de Rosario fue escenario de un encuentro clave para normalizar el mercado de granos, luego de que las grandes exportadoras multinacionales comenzaran a exigir de forma estricta la certificación ambiental requerida por la Unión Europea. El Centro de Corredores de Rosario impulsó la reunión ante la preocupación por la parálisis en las operaciones y la notable brecha de precios entre la soja con y sin trazabilidad certificada.
Flexibilización de las exigencias ambientales
Durante el encuentro, las terminales portuarias explicaron que la normativa europea 1115/23, que entrará en vigencia en enero, obliga a demostrar que la harina de soja proviene de zonas libres de deforestación. Sin embargo, la decisión de dejar de recibir grano sin estos papeles generó un fuerte rechazo entre productores y acopiadores, dado que la mayor parte de la cosecha local cumple con los estándares ambientales pero carece del trámite formal de certificación. Ante la escalada de tensión, la mayoría de las firmas exportadoras cedió y confirmó que continuará adquiriendo soja convencional, aunque algunas firmas mantendrán requisitos más estrictos.
El acuerdo permitirá que el mercado recupere fluidez, estableciendo un sistema de convivencia entre distintos tipos de granos: los sustentables con certificación (denominados ‘EUDR’ o ‘EPA’) que obtendrán un mejor precio, y la soja tradicional destinada a mercados sin estas exigencias. Los referentes del sector destacaron la importancia de la plataforma Visec para la trazabilidad futura, aunque reconocieron que los costos de certificación siguen siendo un punto de fricción en un contexto de márgenes económicos ajustados para el productor agropecuario.