El ámbito de las letras y las artes escénicas de Argentina atraviesa una jornada de profundo dolor tras confirmarse el fallecimiento de Griselda Gambaro. La reconocida autora, que tenía 98 años, es considerada una pieza clave en la transformación del teatro contemporáneo desde la década de 1960, cuando irrumpió con una estética que rompió los moldes del realismo tradicional.
Un legado de vanguardia y compromiso
Nacida en Buenos Aires en 1928, Gambaro construyó una carrera prolífica que abarcó más de seis décadas. Sus obras, entre las que destacan piezas emblemáticas como ‘La Malasangre’, ‘El campo’ y ‘Antígona furiosa’, utilizaron la metáfora y el absurdo para explorar la violencia política y las tensiones sociales. Su debut en el Instituto Di Tella con ‘El Desatino’ marcó un antes y un después en la dramaturgia local, desafiando las convenciones de la época.
Resistencia y reconocimiento
Durante la última dictadura militar, la escritora debió exiliarse en Barcelona junto a su familia, luego de que su novela ‘Ganarse la muerte’ fuera prohibida por el régimen. A su regreso, fue una de las impulsoras de Teatro Abierto, el movimiento cultural que resistió a través del arte. A lo largo de su vida, recibió máximas distinciones como el Premio Nacional de Teatro, el Konex de Platino y fue la primera mujer encargada de inaugurar la Feria del Libro de Buenos Aires.