La Catedral Basílica Santuario Nuestra Señora del Rosario fue escenario de actos de vandalismo este sábado, cuando manifestantes arrojaron bombas de pintura contra su fachada durante el desarrollo de la 20ª Marcha del Orgullo. El histórico edificio, situado en la intersección de las calles Buenos Aires y Córdoba, mostró manchas y pintadas en diversos sectores de su estructura exterior al paso de la columna de manifestantes.
Patrimonio en peligro
El ataque causó especial indignación debido a que el templo es considerado Monumento Histórico Nacional desde el año 1997. Además, el edificio había sido recientemente objeto de una profunda intervención de restauración y puesta en valor, destinada a preservar su arquitectura del siglo XIX y su significado cultural para la comunidad de Rosario.
La movilización, que reunió a miles de personas bajo consignas por la Ley Integral Trans y el fin de los crímenes de odio, recorrió las calles del centro hasta concluir en el Parque Nacional a la Bandera. A pesar del espíritu de reivindicación y los reclamos sociales de la jornada, la agresión al patrimonio religioso volvió a encender la polémica sobre la protección de los edificios históricos durante las concentraciones masivas en la zona céntrica.