La matriz exportadora de Argentina atraviesa un giro significativo impulsado por la producción no convencional de Vaca Muerta. Durante el primer semestre de 2026, las ventas de petróleo crudo alcanzaron los US$4.693 millones, superando por primera vez a los pilares de la agroindustria nacional, como el maíz y la harina de soja. Este crecimiento del 47,7% interanual responde a una combinación de mejores precios internacionales y la ampliación de la infraestructura de transporte en las cuencas productivas.
El salto hacia el sudeste asiático
El escenario geopolítico actual, marcado por tensiones en Medio Oriente, ha forzado a las economías de Asia a diversificar sus proveedores de energía. En este contexto, países como Tailandia, Singapur, Malasia y China han incrementado drásticamente la compra de crudo argentino, que ya representa una parte sustancial de la balanza comercial energética. Se estima que para el año 2030, el mercado asiático y Australia concentrarán más del 60% de los despachos de petróleo Medanito.
Infraestructura estratégica para 2027
Para sostener este ritmo de crecimiento, el sector apuesta a la puesta en marcha de proyectos clave como Vaca Muerta Oil Sur. Esta obra conectará la Cuenca Neuquina con la terminal de Punta Colorada en Río Negro, permitiendo la operación de buques de gran tamaño (VLCC) que reducen costos logísticos. Con estas inversiones, Argentina proyecta alcanzar el millón de barriles diarios en el corto plazo, consolidándose como un actor relevante en el mercado energético internacional.